No han soplado buenos vientos para nuestra profesión. Los abogados cargamos con el desprestigio de
Es necesario “barajar y dar de nuevo”. La vocación sigue empujando, como una voz que no se deja callar. Se requiere de un espíritu inquebrantable, que supere la adversidad y redoble la apuesta. Debemos honrar a esos jóvenes que fuimos, y que aún siguen viviendo en nosotros.
Sigo cavilando, pensando, recordando. Un cursor titilante sobre una pantalla estática me pide más y más palabras. ¿Qué puedo decir si a cada respuesta adquirida la acecha una nueva pregunta?
Sin lugar a dudas, éste es un buen momento para desempolvar viejos apuntes y releer el Decálogo de Couture:
I. Estudia. El Derecho se transforma constantemente. Si no sigues sus pasos serás cada día un poco menos Abogado.
II. Piensa. El Derecho se aprende estudiando, pero se ejerce pensando.
III. Trabaja.
IV. Lucha. Tu deber es luchar por el Derecho, pero el día que encuentres en conflicto el Derecho con
V. Sé leal. Leal como tu cliente, al que no puedes abandonar hasta que comprendas que es indigno de ti. Leal para con el adversario, aun cuando el sea desleal contigo. Leal para con el Juez que ignora los hechos, y debe confiar en lo que tu le dices y que, en cuanto al Derecho, alguna que otra vez debe confiar en el que tú le invocas.
VI. Tolera. Tolera la verdad ajena en la misma medida en que quieres que sea tolerada la tuya.
VII. Ten paciencia. El tiempo se venga de las cosas que se hacen sin su colaboración.
VIII. Ten fe. Ten fe en el Derecho, como el mejor instrumento para la convivencia humana; en
XIX. Olvida.
X. Ama tu profesión. Trata de considerar
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